sábado, 2 de mayo de 2015

Drácula y los vampiros | Especial Penny Dreadful

Los vampiros de 'Drácula' siguen fielmente la tradición. Tienen una fuerza prodigiosa, no soportan el ajo, no pueden entrar a un lugar sin ser invitados y no se reflejan en los espejos.

“Esta vez no podía equivocarme: aquel hombre estaba a mi lado y lo veía por encima de mi hombro. ¡Pero no se reflejaba en el espejo! Ante mí se presentaba toda la habitación que había a mi espalda, pero no había señales de hombre alguno, excepto yo mismo.” 
(Jonathan Harker)

Físicamente se hace mucho hincapié a lo largo de toda la novela en los dientes largos y afilados. De hecho, incluso los dientes de las víctimas a las que muerde el vampiro comienzan a sobresalir más de lo normal a medida que comienza su transformación. Y también se refieren en varias ocasiones a los ojos rojos del conde Drácula.

“Los guiaba un hombre alto, de barba larga y castaña […] Sólo podía ver el refulgir de unos ojos muy brillantes, que al volverse hacia nosotros parecieron rojos a la luz del faro. […] me sujetó con mano de acero; su fuerza debía de ser prodigiosa.” 
(Jonathan Harker)


“Sus ojos refulgían literalmente. La luz roja que despedían era espeluznante, como si ardieran tras ellos las llamas del fuego del infierno. Su rostro estaba mortalmente pálido, y los rasgos duros como alambres tirantes" 
(Jonathan Harker)


“allí cerca solo se veía un hombre delgao, con napias de gancho y barba puntiaguda, con unos cuantos pelos blancos. Tenía una mirada dura y fría, y los ojos rojos. […] me sonrío con insolencia, con una boca llena de dientes blancos y afilaos. […] ¡Entonces vino aquel hombre, y maldita sea si no metió la mano y también acarició las orejas del viejo lobo!” 
(Cuidador del zoológico)

Estos dos elementos, los dientes largos y afilados y los ojos rojos, son las características físicas que mantienen los vampiros en la serie. En Penny Dreadful los vampiros antiguos, como Drácula, apenas conservan aspecto humano y no tienen pelo, algo que contrasta con el Drácula de la novela que parece bastante peludo a juzgar por las distintas descripciones que de él se hacen.

"un hombre alto y delgado, de nariz corva, bigote negro y barba puntiaguda […] Su cara no era hermosa; era dura, cruel y sensual, y sus dientes, blancos y grandes, que parecían más blancos debido a que sus labios eran muy rojos, eran afilados como los de un animal. Jonathan siguió mirándolo fijamente, tanto que temí que aquel hombre se diera cuenta. Tuve miedo de que se lo tomara a mal, pues parecía violento y peligroso.” 
(Mina Murray)

“Hasta entonces había observado la parte superior de sus manos, apoyadas en las rodillas, junto al fuego, y me habían parecido blancas y finas; pero al verlas de cerca, no pude evitar observar que eran toscas: anchas, con dedos cuadrados. Aunque parezca extraño, tenía pelos en el centro de las palmas. Las uñas eran largas y cuidadas, cortadas en pico. Al inclinarse el conde hacia mí, me rozó una mano, y no puede reprimir un estremecimiento. Quizá fuese debido a la fetidez de su aliento, pero me invadieron unas terribles náuseas que, a pesar de todos mis esfuerzos, no pude disimular." 
(Jonathan Harker) 

Además, a lo largo de la novela queda claro que el conde es capaz de cambiar su propio aspecto.

“Dentro había un hombre alto y viejo, pulcramente afeitado, salvo por un bigote blanco y largo, y vestido de negro de la cabeza a los pies, sin una sola nota de color en parte alguna. […] Extendí la mano y tomó la mía con una fuerza que me hizo estremecer, sensación que no alivió el hecho de que su contacto fuese frío como el hielo: parecía más la mano de un hombre muerto que vivo.” 
(Jonathan Harker) 



1 comentario:

  1. Para mí así son los vampiros originales. En Drácula se hace una descripción maravillosa.
    Muy buena entrada.
    Besos!

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